Clase magistral de Gerald Siegmund

En el marco de las V Jornadas de Investigación del Departamento de Artes del Movimiento del IUNA y en el Ciclo de Clases Magistrales organizado con Panorama Sur, se realizó la conferencia “La representación performática del recuerdo: el espacio, el cuerpo y la puesta en escena de la memoria” a cargo del investigador y profesor alemán Gerald Siegmund, el 20 de julio en el Auditorio del Malba.

Ante un numeroso público, Siegmund reflexionó sobre los modos en que las artes de la representación pueden problematizar la experiencia del presente y los vínculos entre el espacio ficcional y la construcción de la memoria. Al respecto, el reconocido teórico explicó que “la teatralidad establece dos espacios cuya relación produce una doble escisión de la mirada entre actores y espectadores y, por lo tanto, de la percepción. Por un lado, el espacio del espectador, que queda eliminado con la platea oscurecida, y por otro, el de los actores, el espacio ficcional ligado a procesos lingüísticos imaginativos, a imágenes acústicas y visuales. Esto, que se establece a partir de la relación entre las miradas, opera en el escenario del teatro dramático tradicional, que ha institucionalizado esta visión escindida”.

 

Según Gerald Sigmund, cuando se produce un corrimiento del espacio ficcional tradicional los limites se borronean y comienza a llamar la atención el espacio del espectador, quienes pasan a estar en la mirada. Mediante determinadas estrategias de escenificación, ese espacio pasa a ser un espacio de la memoria “en que se activan los recuerdos con respecto a ésta. Ya no se trata de representar un mundo cerrado y pasado que se representa aquí y ahora a través de una escenificación, sino de un proceso performativo que incluye al espectador y a sus recuerdos de múltiples maneras. El teatro pasa a ser un espacio de la memoria cuando impide la síntesis entre una imagen fictiva cerrada y el espacio de la percepción”.

 

Una estrategia para llevar este juego hacia sus límites es abandonar el espacio teatral convencional, como sucede con las performances, que se realizan en espacios urbanos o en espacios que tienen en sí mismos una carga histórica. Para reflexionar sobre el tema, el investigador citó tres producciones teatrales con características performativas que abordan la memoria individual del espectador y la memoria cultural de una sociedad: “Call Cutta”, del Rimini Protokoll; “Winterreise”, de Klaus Michael Grüber y “Ulrike Maria Stuart”, de Nicolas Stemann.

 

En “Call Cutta” se pone en acción un juego entre ficción y realidad en el que el espectador se comunica con un operador de un call center ubicado en Calcuta mediante un teléfono celular, quien lo guía en un recorrido por la ciudad de Berlín. En este trayecto, tanto el espectador como el operador telefónico se convierten en actores y el espacio de la ficción se modifica y coincide con el espacio urbano. Al respecto, Gerald Siegmund dijo que “en ‘Call Cutta’ se establece un teatro mental e imaginativo. El espacio urbano cotidiano se vuelve ajeno y ficticio y adquiere una importancia central en la formación del recuerdo, pues tiene huellas de la Segunda Guerra Mundial. El espacio es a la vez histórico y ficcional y se resignifica a través de los procedimientos teatrales, para la construcción de la propia historia y de la colectiva”.

 

Por otra parte, en “Winterreise” el espacio ficcional y el real se vuelven permeables. La producción se realizó en 1977 en el Estadio Olímpico y los espectadores son percibidos a la vez como actores en tanto eran el centro de los acontecimientos: “Los espectadores participan de la conexión de esas miradas, lo que hace imposible que esta sea una escenificación cerrada. La irrupción de lo no ficticio se da desde el texto de Hölderlin, con lo que Grüber pone en escena una obra trágica en un espacio que se vuelve alegórico en la performatividad del recuerdo”.

 

En “Ulrike Maria Stuart” se da un procedimiento inverso al del teatro tradicional, vaciándolo a través de estrategias de escenificación. Siete actores interpretan a un mismo personaje con el mismo texto mediante un mecanismo de multiplicación. Según el investigador Siegmund, este procedimiento plantea “la negación de toda representación, ya que ninguno es el personaje representado. Ya no se trata de la memoria como tema central sino que, mediante esta estrategia de escenificación, hay un personaje que está siempre representado, pero en realidad nunca lo está. Es una representación medial de una representación medial y así sucesivamente. Esto devuelve la pregunta al público para que perspectivice la historia y reflexione sobre el poder en el contexto de una representación dramática”.

 

Gerald Siegmund es especialista en el vínculo entre memoria y artes performativas. Trabajó como dramaturgo asistente en producciones dirigidas por Christof Nel en el Theater am Turm (Frankfurt), en el Theater Basel y desde 1995 trabaja como crítico de danza y performance para el Frankfurter Allgemeine Zeitung, Ballet International y Dance Europe y es una de las voces críticas más reconocidas de Alemania en materia de danza contemporánea y artes performativas en general. Para concluir, Siegmund destacó que en estas estrategias de abandono del espacio teatral convencional “el juego se utiliza para llegar a la experiencia histórica, dando vuelta la perspectiva: se trabaja la ficción para construir una realidad. En ese intersticio entre juego y no juego se dispara la reflexión, la posibilidad de la memoria”.

 

Fuente: Noticias IUNA