El juego de las semejanzas y el efecto dominó

En los últimos días, como en la multiplicación de espejos deformados, hemos sido testigos mediáticos de la detención en Brasil del ex presidente Lula, de una ex pareja del presidente Evo Morales en Bolivia, de las investigaciones en Chile contra el hijo de la presidenta Bachelet, y de la persistencia en prisión de Milagro Sala, en la Argentina.

Además, hemos visto el regreso de un oscuro agente, Stiuso, de quien los medios hegemónicos parecen esperar la “revelación de la verdad” sobre el caso Nisman. Y si esa revelación, involucra a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mejor.

Pero como en materia sociopolítica no existen las coincidencias puras, desprovistas de marco social y de historia, vemos en estos acontecimientos una ofensiva a escala continental contra los gobernantes populistas de la última década y contra los líderes de los movimientos y organizaciones sociales que los apoyaron.

La transformación social, política y económica de Sudamérica en poco más de una década permitió volver a pensar en aquellos sueños patriotas de San Martín y Bolívar: volvimos a acariciar los contornos de una “Patria Grande”.

Recuperamos muchos derechos, pero sobre todo recuperamos la capacidad de discusión, de movilización y de acción política. Nos organizamos, nos agremiamos, fortalecimos nuestro cuerpo social, y celebramos la recuperación de lo colectivo.

Los artistas y los docentes fuimos un engranaje importante en esa transformación, porque entendemos que las revoluciones profundas se dan en el campo de la cultura.

Hoy, esas conquistas están siendo amenazadas.

Es que el nuevo gobierno no ha hecho más que aplicar medidas de ajuste y recorte presupuestario, mientras favorece con otras medidas a los capitales concentrados de la economía. Y ahora necesita la aprobación del Congreso para cerrar con los fondos buitres el mayor endeudamiento histórico producido en los últimos 20 años.

Porque el nuevo gobierno nació viejo, parece.

Aunque sigamos defendiendo siempre los mecanismos democráticos y la voluntad popular que erige a sus gobernantes, nos alarma profundamente la avanzada de violencia autoritaria que ya reprimió trabajadores y, ahora, como en efecto dominó parece habilitar a los “gatillo fácil” anónimos y cobardes.

Repudiamos el ataque que destruyó vidrios y frente de un local de la agrupación La Cámpora, en Mar del Plata, en la madrugada del sábado 5 de Marzo.

Repudiamos el ataque de varios disparos que sufrió una sede de Nuevo Encuentro, en el barrio de Villa Crespo, durante su inauguración, hiriendo a dos mujeres.

Estos hechos, aunque se supone de violencia aislada y anónima, son consecuencia de una política que parece otorgarles fundamentos y legitimidad.

Una política cuyo discurso bastardea “lo político” y niega sus pertenencias ideológicas bajo un manto de bienestar new age  y de humanismo universal, miente u oculta, que en términos de poder político es lo mismo.

Por eso, no podemos dejar de advertirnos y recordarnos que tenemos que estar atentos y movilizados.

 

NO a la represión, la persecución ideológica y política, la violencia, los despidos.

NO a Lopérfido en Cultura.

Liberación inmediata de la compañera Milagro Sala.

 

Comisión Directiva ADAI