En defensa del salario docente

Luego de las paritarias nacionales, en las que los docentes universitarios obtuvimos un aumento de entre el 21% y 22%, se impone la necesidad de actualizar el monto del impuesto a las ganancias de acuerdo a la recomposición salarial del sector, que año a año ha venido quedando por delante del mínimo no imponible. Por esta razón, una parte de lo que se obtiene en la paritaria no llega al salario, ya que es descontada vía ganancias. El reclamo fue presentado por  CONADU al Ministerio de Educación, junto con otras demandas como ampliación de rentas para ad honorem e inmediato cumplimiento de la ley de jubilaciones en la UBA, quien se comprometió a elevarlo al Poder Ejecutivo.

En cuanto a la universalización de asignaciones familiares, se trata de un reclamo sentido no sólo por los docentes universitarios sino por el conjunto de los trabajadores y que la CTA ha planteado en reiteradas oportunidades. La misma contribuiría a consolidar, junto a la Asignación Universal por Hijo, un piso de protección social para los trabajadores.

El llamado impuesto a las ganancias es un impuesto progresivo, pero que su impacto ha distorsionado el criterio de justicia al no actualizarse de acuerdo a la recomposición salarial desde 2007. Según un estudio de CIFRA, en términos reales el tope en 2011 representa apenas el 55,1% del valor de 2008, lo que muestra la consecuente desactualización.

Por ello creemos que, en lo inmediato, debe elevarse el mínimo no imponible a $ 12.500 y universalizar las asignaciones familiares. Pero además es necesario determinar un mecanismo de actualización tanto de los importes abonados por las asignaciones familiares como de la escala de topes establecidos.