Recordatorio del presidente chileno Salvador Allende

1973 – 11 de Setiembre – 2013

El próximo miércoles se cumplen 40 años del brutal golpe fascista contra el Presidente de la hermana República de Chile, el Dr. Salvador Allende, quien fue, es y seguirá siendo un verdadero ejemplo de ética y compromiso de lucha revolucionaria y latinoamericana.
Dicho golpe sedicioso no solo fue contra el Presidente Allende. Fue contra la institucionalidad, el progreso y las reivindicaciones sociales alcanzadas por su gobierno, que ciertamente afectaban intereses económicos de ciertas minorías locales y muy especialmente, los de las corporaciones multinacionales.
Esta tropelía y posterior masacre cometida en contra el pueblo chileno no hubiera sido posible sin la complicidad y traición de cierta “clase política” trasandina, sectores de las FFAA, inclusive algunos sindicatos, la ayuda de la derecha de países vecinos, y la comprobada acción de los EEUU.
Muchos artistas populares fueron los primeros en derramar su sangre luego de la noble resistencia del Dr. Allende.
Por eso, desde ADAI, los Docentes y Artistas del IUNA, recordamos con patriótico orgullo al Dr. Salvador Allende, merecedor de ser honrado como Presidente Honorario de América del Sur.
A su memoria, a nuestra memoria, vayan pues sus últimas palabras, dirigidas al hermano pueblo de Chile.
Palabras que hoy, y hasta la victoria siempre, llegan a todos nosotr@s.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”