XXVII Encuentro Nacional de Mujeres

Para ponerlo en números: 17.000 mujeres. Algunos medios evalúan una cantidad mayor: 20.000. De todos modos, muchas. Cada año, más. Muchas mujeres argentinas, llegadas de todo el país, caminando por las calles de San Juan, discutiendo en aulas escolares y universidades.
58 talleres, que debieron subdividirse y multiplicarse dado el n° de participantes, y en los que se discutieron problemáticas regionales, nacionales e internacionales sobre diversos temas y su relación con la condición femenina. Sexualidad, familia, reproducción, aborto, salud y discapacidad, adicciones, violencia de género, trata de personas, trabajo y desocupación, organización sindical, participación política, derechos humanos, educación y ciencia, universidad… Temas y ejes sobre los que se debatieron y aportaron experiencias y propuestas.
3 días de agenda apretada e intensa en los que se comenzaba puntual y organizadamente, con un régimen férreo de participación. Una coordinadora y un par de asistentes para tomar nota en cada taller. El sistema de participación de los talleres puede resultar demasiado estructurado y –quizás- atente contra la posibilidad real de un sistema de voluntades y decisiones directas, con voto de la mayoría por simple “mano alzada”; dado el número creciente de participantes. También puede pensarse en cierto nivel de “ingenuidad” o “pensamiento utópico” cuando se pretende tratar en 3 días, con resultados verificables y resoluciones mayoritarias, problemáticas tan generales y abarcadoras entre miles de participantes. Puede preverse cierta sonrisa escéptica de los compañeros en relación con la efectividad y consecuencias políticas de tamaño rejunte de mujeres.
Más números: de las 600 mujeres reunidas en el primer encuentro (Bs. As., 1986) este año se reunieron 17.000 –promedio-. 28 veces más. Más de 10 provincias argentinas ya fueron sede del encuentro. Las banderas que flamearon en la marcha del cierre abarcaron tendencias, colectivos feministas, grupos y partidos políticos, gremios y sindicatos, organizaciones universitarias, etc.
La capacidad organizativa para seguir reuniendo anualmente a mujeres de todo el país, la resistencia, y la templanza para seguir marchando, son indicios claros de contundencia y potencial político. Los cauces de ese potencial no pueden ser ignorados ni subestimados. Allí hay que estar, para hablar de cupo de participación femenina y de derecho al aborto, de violencia de género y de condiciones de trabajo, entre tantos temas pendientes.
Allí estuvimos. Porque un lugar que se ocupa es una voz que se suma.
ADAI y CONADU presentes.

Silvana Franco
Secretaria Adjunta
ADAI